Andar de Ceca a La Meca

Hace ya varias semanas que ando falta de ideas a la hora de buscar el origen de las expresiones de nuestro lenguaje. Tengo claro que todavía me faltan muchas oraciones por analizar pero, no sé, estoy un poco en blanco. Sin embargo, gracias al libro que estoy leyendo ahora se me ha ocurrido destripar esta; andar de Ceca a La Meca.

Para los que no me sigáis en redes sociales, deciros que actualmente estoy leyendo El Manuscrito Carmesí, de Antonio Gala.

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Se trata de un libro del que había oído hablar mucho pero sin saber realmente de qué iba. El otro día, por casualidad, cayó en mis manos y al ver que contaba la historia de la caída de Granada a través de la crónica del propio Boabdil, llamó mi atención y en casa lo tengo.

Os cuento todo esto porque ha sido en sus páginas dónde ha aparecido la expresión andar de Ceca a La Meca y me ha sorprendido verla en pluma árabe.

Existen dos versiones sobre el origen de este dicho popular que expresa andar de un lado para otro sin tener un destino u objetivo claro. Se entiende, por su propia historia, que cualquiera de las dos opciones tuvo su origen en personas de credo cristiano ya que, una de ellas se usa para ridiculizar a los musulmanes y la otra es, simplemente, un error de traducción del árabe al castellano. Pero vamos por partes.

Antes de explicar cualquiera de las dos versiones es importante saber que se llama Ceca, en árabe Sikkah, al lugar donde los musulmanes acuñaban sus monedas. Estas casas de monedas, por llamarlas de alguna manera, existían a lo largo y ancho de los reinos musulmanes desde Córdoba hasta Iraq. En cuanto a La Meca, el refrán se refiere al lugar santo al que los musulmanes peregrinan una vez en la vida y que está situado en Arabia Saudí.

Bien, una vez tenemos los conceptos claros vamos con la primera de las versiones. Se trata de una forma de ridiculizar a los musulmanes por parte de los cristianos haciendo referencia a que su dinero siempre acaba en manos de la religión. Es decir, que sale de La Ceca, pasa por innumerables manos dando mil vueltas, para terminar siempre en La Meca. Los cristianos terminaríamos usando esta expresión para decir que se dan muchas vueltas sin sentido para terminar en el mismo sitio.

La otra versión del origen de esta expresión se explica por una confusión de vocablos. En la Córdoba árabe existían dos lugares de mucho peso para los musulmanes de la época. Por un lado estaba una de las Cecas más importantes del mundo árabe y, por otro, la gran Mezquita que poco tenía que envidiar a las de La Meca. Este hecho, unido a la similitud de los vocablos hizo que los cristianos comenzaran a llamar Ceca a lo que en realidad era un lugar de culto. Por lo tanto, las gentes de Castilla pensaban que a los musulmanes lo mismo les daba peregrinar a la Ceca que a La Meca. Ya que, para ellos, esta obligación religiosa de los que consideraban sus enemigos era totalmente ridícula y solo veían en ella un andar de un lado para otro que no tenía ningún sentido.

Cada vez más esta segunda opción se va perfilando como el verdadero origen de esta expresión. Supongo que nunca tendremos la certeza de saber cual de las dos es la correcta. Lo que está claro es que, en ambas, el objetivo es ridiculizar a los musulmanes por considerarlos enemigos durante tantos siglos. De ahí mi sorpresa al ver que Gala la puso en boca de uno de sus sultanes.

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