Haz que cada mañana salga el sol, Arancha Merino

Llega con algo de retraso… pero, como más vale tarde que nunca, aquí llega la reseña de Haz que cada mañana salga el sol.

Como ya dije en la entrada de presentación del libro, ha sido una lectura muy especial porque me la regaló mi hermana por mi cumpleaños.

Haz que cada mañana salga el sol

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Sinopsis: Casi todos funcionamos basándonos en viejos patrones de conducta aprendidos en la infancia. Esas pautas, incorporadas a nuestra mente en forma de creencias, son las que restringen nuestras vidas y condicionan nuestros comportamientos.Debemos tomar conciencia de ello, desprendernos de la carga que nos suponen y actuar para poder acceder a una maravillosa transformación que saque a relucir nuestra verdadera naturaleza, y así aprender a ser felices.

Supongo que hay mucha gente descreída de este tipo de libros de autoayuda, yo también lo he sido durante mucho tiempo. No tengo fe en que una lectura, por buena que sea, vaya a cambiar mi vida para hacerla maravillosa sin que yo haga el menor esfuerzo. Sin embargo, no creo que esta sea la pretensión de este libro. Es cierto que si conseguimos reeducar nuestras emociones para sentir en cada momento lo que debemos sentir seremos más felices, pero sólo porque sabremos canalizar las cosas que nos pasan. No voy a hacerme millonaria ni a ligar con el hombre más maravilloso del mundo por sentirme feliz cuando toca o llorar cuando estoy triste, pero es posible que aprenda a superar los malos tragos de la vida de una forma más eficaz. Y es que en eso es lo nos cuenta Arancha Merino en este libro, como superar las cosas buenas y malas de la vida siendo capaces de sanar nuestra mente para descubrir cual es nuestro camino.

En el libro se habla mucho de los niños y como ellos, de forma instintiva, saben utilizar las emociones mucho mejor que los adultos. Pero, como ocurre con otros aspectos, los mayores vamos atrofiando esa capacidad innata para ajustarla a lo que la sociedad espera de nosotros. Buscando lo mejor para nuestros hijos acabamos cometiendo los mimos errores una y otra vez. Este libro es bueno para aquellas personas que están inmersas en la crianza, para que, en la medida de lo posible, no deformen esa capacidad que tiene los niños para llorar cuando están tristes, reír cuando están contentos o enfadarse cuando consideran que han sido víctimas de una injusticia.

Es un libro que se lee rápido, así que os animo a que lo hagáis, al terminar no vais a ser ni más ricos ni más guapos, pero igual si sois más equilibrados.

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