4 Razones para visitar Liérganes, Cantabria

La primera vez que visité Liérganes quedé gratamente sorprendida. Quedamos unos cuantos para ir a ver un concierto de Camela, sí de Camela, que había en la cercana localidad de Maliaño y nos quedamos a dormir en el piso que la familia de mi cuñada tiene en Liérganes. En ese momento el municipio cántabro tan solo era un lugar donde poder dejar las cosas y descansar tras una noche de fiesta. Cual fue mi sorpresa cuando nos dimos una vuelta por allí y pude contemplar su belleza.

No en vano, Liérganes ha sido nombrado uno de los 44 pueblos más bonitos de España. Una distinción que se puede ver en un cartel situado a la entrada del municipio.

La Casa de los Cañones

Uno de los principales atractivos de esta localidad es su casco histórico. Esta totalmente restaurado y muy bien cuidado. Entre las típicas construcciones de la zona destaca la Casa de los Cañones o de los Cantolla, puesto que fue mandada construir por Domingo Cantolla, secretario de la Inquisición. Su estilo es típico de la arquitectura barroca madrileña y es fácilmente reconocible por tener la piedra más ennegrecida que el resto de las casas que rodean la Plaza del Marqués de Valdecilla.

Franqueando la puerta, dos cañones que recuerdan la fábrica de armas situada junto a Miera y que le dan un carácter duro y sombrío al edificio.

El Puente Romano

El Puente Romano de Liérganes en realidad es un fake, puesto que no es romano, en realidad fue construido entre los años 1587 y 1606 sobre los restos de otro puente medieval. Sin embargo, todo el mundo lo conoce por este nombre. Junto a las Tetas de Liérganes es, quizá, uno de los símbolos más importantes de la localidad. A sus pies se encuentra la escultura del Hombre Pez, que recuerda una bella leyenda.

La Leyenda del Hombre Pez

A mediados del siglo XVII en el pueblo de Liérganes, en La Montaña había una pareja, Francisco de la Vega y María de Casar, que tenían cuatro hijos. Un buen día, el marido falleció y la viuda mandó a su hijo Francisco a Bilbao a aprender el oficio de carpintero.

Estando en la capital vizcaína, Francisco se fue a nadar el día antes de San Juan, en el año 1674, con unos amigos pero llevado por la corriente, este desapareció y no se volvió a saber más de él. Solo cinco años después, en 1679, se afirmó que había aparecido en la costa de Dinamarca, poco después en el canal de la Mancha y en las costas de Andalucía. En Cádiz, unos pescadores afirmaron ver un ser acuático pero con apariencia humana que desapareció rápidamente. Esta aparición se repitió constantemente hasta atrapar a la criatura con trozos de pan y unas redes. Una vez capturado pudieron constatar que se trataba de un hombre, con escamas y forma de pez.

Entonces fue llevado al convento de San Francisco donde fue interrogado para saber de quién se trataba y al cabo de un tiempo consiguió tartamudear una palabra: Liérganes​ Nadie sabía que significaba, hasta que una persona de La Montaña que estaba trabajando en Cádiz, comentó que en La Montaña había un pueblo que se llamaba así. También Domingo de la Cantolla, secretario del Santo Oficio de la Inquisición, confirmó dicha afirmación ya que él era de allí.

A continuación, llegó la noticia a Liérganes para averiguar si había pasado algo extraño en los últimos años y desde esta localidad cántabra respondieron que únicamente se había registrado la desaparición de Francisco de la Vega, cinco años atrás. Entonces Juan Rosendo, un fraile del convento, acompañó a Francisco hasta Liérganes para comprobar si era cierto que era de allí y a la altura del Monte de la Dehesa, Francisco se adelantó y fue directamente hasta la casa de María de Casar, que rápidamente lo reconoció como su hijo.

Ya en casa de su madre, Francisco vivió tranquilo sin mostrar ningún interés por nada. Iba descalzo y a veces desnudo y no hablaba apenas.​ A veces estaba varios días sin comer pero no mostraba entusiasmo por nada. Se dedicaba a llevar cartas a poblaciones vecinas, e incluso a Santander, a donde llegó en una ocasión tras haber nadado desde Pedreña, entregando la carta mojada.Después de nueve años en casa de su madre, desapareció en el mar sin volver a saberse nada sobre él.

Las Tetas

Su nombre real son los Picos de Busampiro, pero todo el mundo los conoce como Las Tetas de Liérganes. Se trata de dos pequeñas elevaciones rocosas llamadas Marimón y Cotillamón, de 403 y 399 metros de altitud respectivamente, situadas a unos 4 Km del casco urbano. Se puede llegar en coche, a través de la carretera de concentración parcelaria, pero hay también rutas de senderismo.

Desde la cima, en días claros, la vista alcanza la Bahía de Santander. O eso nos han dicho, porque todavía no he conseguido que me lleven.

El Bigote Mexicano

Y este es el verdadero motivo por el cual vamos a Liérganes. El Bigote Mexicano es una cantina mexicana donde no solo se come y se bebe fenomenal, sino que además, los viernes por la noche hay un mariachi amenizando las cenas. El trato de los dueños y de todo el personal en general, es fantástico. Es un sitio donde, siempre que vamos, lo pasamos en grande.

La de este fin de semana no será la última escapada que hagamos a este pueblo tan pintoresco donde la comida mexicana es buenísima. Si tenéis oportunidad, os recomiendo llevar calzado cómodo para hacer alguna rutilla de las que hay por la zona y, después, reponer fuerzas con una buena comida mexicana.

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